Emotiva novillada en Arroyo

Foto: Cortesía Arroyo

Por Jabato

Ciudad de México.- Emotiva novillada presenciamos el día de ayer 3 de Septiembre los asistentes a la tercera del serial del Restaurant Arroyo, éste importante coso capitalino que está resentando la edición no. 26 de su temporada novilleril anual. Se lidiaron 4 astados en una competencia de ganaderías. Sólo fueron dos las ganaderías participantes, D’Guadiana y El Vergel, siendo el corrido en 4º. Lugar, el del Vergel, quien fue calificado como el mejor novillo de la tarde.

El calificativo de “emotiva” se lo aplico a ésta novillada porque se vieron cosas muy interesantes y el público asistente, unas 500 personas, pudieron paladear una selección de estampas taurinas que arrancaron el aplauso de todos los ahí presentes.

En el primer novillo, de nombre Caporal, con 380 kg. de peso, de D’Guadiana, pudimos ver cosas muy bellas, taurinamente hablando. El novillero Jorge Salvatierra, de Aguascalientes, quien vistió de blanco con pasamanería en negro, hizo cosas interesantes, tanto con el capote como con la muleta. Pegó pases hondos y templados, que calaron en el público. Este muchacho mostró que es un novillero en fase de maduración y que puede dar mucho más. Mostró repertorio interesante con la muleta, lo que agradó sobremanera. Tuvo mala suerte a la hora de matar y pinchó en varias ocasiones, para al final despachar a su novillo con una media un poco caída.

El segundo novillo, también de D’Guadiana, de nombre “Cabonero” (tal vez quisieron poner CARBONERO, fue un novillo de 418 kg, casi toro, bien cortado y con salida boyante, que permitió que su matador, Héctor Gabriel, de Puebla, quien vistió de turquesa y oro, le hiciera buenas cosas, tanto como con capote como con muleta. Cabe destacar que, en el segundo tercio, Christian Sánchez le puso dos sendos pares de banderillas que arrancaron los aplausos del público, obligando a que el novillero en turno sacara al tercio al subalterno, escena que ya hemos visto incontable número de veces en la Plaza México. El novillero mató con tres cuartos de estocada, después de un pinchazo que le perdonó el juez, concediéndole una oreja.

El tercer novillo saló todavía más boyante, fue un negro entrepelado, bragado, con 392 kg. de peso, de nombre Chiquis. Fue recibido por Ulises Sánchez, vestido de aguamarina y oro, quien le aplicó dos faroles de rodillas muy pegado a tablas, y después le realizó bellos lances de capote. Al momento del

tercio de varas, César Morales pegó una puya muy taurina, aguantando, sin enmendar la vara y quedándose con la divisa del novillo en sus manos. El público lo ovacionó largamente mientras abandonaba el ruedo. El tercio de banderillas fué cubierto por Ulises, colocando tres pares muy bien ejecutados, igualados y en muy buen sitio. Con la muleta, el novillero no pudo hacer gran cosa, ya que el novillo vino a menos, mostrándose distraído, saliéndose de las suertes, algunas veces embestía muy humillado pero salía con la cabeza en alto, y en otras tiraba derrotes, siendo que en uno de ellos le dio un frentazo en la cadera derecha al novillero Tlaxcalteca, quien ya no pudo hacer más. Al tirarse a matar pinchó en incontables ocasiones, no consiguiendo que el novillo doblara, escuchó los tres avisos y Chiquis se le fué vivo a los corrales. Mala tarde para éste muchacho que mostró cosas interesantes, pero no pudo lidiar a su novillo por las condiciones antes mencionadas.

En el cierraplaza, un novillo de El Vergel, de nombre Queretano, con 368 kg. de peso (el más chico de la tarde), Iván Hernández, un muchacho Hidrocálido, también se vieron buenas cosas, como el hecho de que Iván pegó pases hondos y muy sentidos, acusando novatez en el cuarto tiempo de sus pases, no pudiendo ligar tandas completas, con unipases, pero con seriedad. Sufrió un achuchón que no pasó a más, reintentó meter al toro en suerte y logró matar al primer intento de estocada casi entera, pero caída y delantera. Aún con esto, el juez lo premió con una oreja.

Los cuatro novillos embestían bien y de largo, yendo al caballo con fuerza y determinación. El premio de mejor novillo de la tarde, a criterio de las personas que se encargaron de juzgar las condiciones de los astados, fue para Queretano, de El Vergel.

Bonita novillada, muy bien llevada y que dejó grato sabor de boca entre los asistentes. No cabe duda que Arroyo sigue siendo un coso importante, y no por nada se le considera la antesala de la Plaza México, en lo que a novilladas y en lo que a descubrimiento e impulso a nuevos valores de la tauromaquia se refiere.

Esta novillada fue algo así como Semifinales del certamen “Buscando un Torero”, que ha tenido como sedes Arroyo, Zacatecas y Tlaquepaque. Hasta la próxima, amigos…..

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