La dedicación y la disciplina es la clave del éxito: Joselito Velázquez

[colored_box color=”eg. blue, green, grey, red, yellow”]El campeón minimosca panamericano obtuvo su cuarta medalla en la justa juvenil en Tijuana.[/colored_box]

CONADE / Foto: CONADE

Tijuana, Baja California.- Aunque representa a Quintana Roo y sus logros en el deporte de los puños han sido bajo el distintivo de dicho estado, Joselito Velázquez es un joven de origen oaxaqueño que tuvo que decidir entre permanecer en el futbol o destacar en el boxeo.

Las escasas oportunidades de trabajo y la difícil situación por la que atravesaba la familia Velázquez Altamirano motivó a su padre, Aníbal Velázquez, a dejar el pueblo de Santo Domingo Zanatepec, en el Istmo de Tehuantepec, para mudarse a Cancún y desempeñarse como panadero y chofer de taxi, mientras que su madre, Eugenia Altamirano, colaboraba en una cooperativa escolar para contribuir a la manutención de él y sus dos hermanos.

“Las circunstancias económicas en Oaxaca no eran buenas, yo tenía familia por parte de mi papá viviendo en Cancún y le ofrecieron trabajo allá cuando yo apenas tenía seis meses de edad, toda mi vida la hice en Cancún, allá estudié y me he desarrollado, quien me dio el apoyo y a quien represento es Quintana Roo, muy poca gente sabe en donde nací, pero soy orgullosamente oaxaqueño.

“Mis raíces son ahí, quiero mucho a esa tierra, todos las navidades y los fines de año me la paso allá, allá está parte de mi familia, pero también estoy muy contento con lo que he vivido en Cancún, es el estado que me ha apoyado y en donde he sobresalido y para mi es una tierra también muy querida”.

En Cancún y con un mejor panorama económico para su familia, Joselito comenzó a jugar futbol, disciplina que siempre disfrutó y en la que destacó, al grado que fue considerado para integrar las fuerzas básicas del Club Cruz Azul.

“Jugué cuatro años en una filial del Cruz Azul allá en Cancún, los últimos dos años me visorearon para estar en las fuerzas básicas, estuve a punto de viajar a México y probar suerte allá” recordó.

Pero fue su físico “menudito” y su corta edad lo que impidieron que el sueño de jugar con los cementeros se concretara.

“Hubo problemas con mi edad y con mi físico que no me ayudaba bastante al ser pequeñito, primero inicié de defensa, era muy veloz y ágil, eso me permitió subir a la media cancha y ya al final jugar en la delantera”, indicó el púgil, fanático de los Tuzos del Pachuca desde que levantaron la copa en el Invierno 2001 tras vencer a los Tigres de la UANL con un tanto de Walter Silvani.

En el 2004 llegó el momento del cambio para Joselito, quien viajó a Sinaloa a apoyar la participación de su hermano Aníbal en la Olimpiada Nacional de ese año sin imaginar que ese momento sería el parteaguas de su historia en el boxeo, pues conoció a quien se convertiría en su entrenador, el cubano Adrián Núñez.

“Todo empezó por mi hermano, después de lo del futbol me fui a apoyarlo, él estaba con la selección de box que participaría en la Olimpiada Nacional, yo antes acudía a sus entrenamientos, me gustaba el boxeo y se me hacía interesante, Adrián me dijo que si quería aprender a boxear y acepté”, detalló.

“En principio yo no lo veía como algo a lo que me quisiera dedicar, sólo lo practicaba en mis ratos libres, sólo para aprender a pegarle al costal, pero nunca me imaginé que me fuera gustando tanto, mi papá me llevaba a entrenar tres veces a la semana porque los demás días jugaba futbol, recuerdo que tenía partido los sábados, descansaba y en la tarde iba a pelear, al principio sí era algo cansado, pero era algo que disfrutaba”.

Fue entonces que tuvo que decidir entre seguir con el vendaje, pero no en el campo de futbol, sino sobre el ring.

“Mi entrenador habló conmigo, me dijo que si en verdad quería ser alguien importante tenía que decidir por alguno de los dos deportes, pensé bien las cosas una y otra vez, sabía que el futbol era bonito y mucha gente lo sigue, pero también tenía talento para estar en el boxeo y fue así que me decidí”, afirmó.

Entonces su ilusión de viajar por primera vez en un avión y competir en eventos nacionales e internacionales hicieron que dejara el balón.

“A mí me llamaban la atención los viajes, en el futbol no se me daban, yo tenía la ilusión de conocer un avión por primera vez, que me dieran un gafete con mi nombre y foto, ser seleccionado y conocer diferentes partes del país y del mundo son cosas que como adolescente me motivaban, siempre he sido muy disciplinado y dedicado, veía que los boxeadores llevan una rutina de entrenamientos muy estricta, eso también fue motivo porque va conmigo”.

Fue así como se metió de lleno a entrenar y bajo el mando del entrenador cubano llegó en el 2007 a la ON para ganar la medalla de oro, revalidando el título en el siguiente año en Monterrey.

Posteriormente, tras su brillante participación en el 2011 en Mérida, fue considerado para participar en la eliminatoria rumbo a los Juegos Panamericanos, justa continental en la que obtuvo el oro al derrotar al cubano Yosbany Veitia, lo que también le permitió clasificarse al Campeonato Mundial de Bakú, Azerbaiyán.

Ahora, con la mira puesta en los Juegos Centroamericanos y el Caribe Veracruz 2014, su mensaje para los niños que, al igual que él, desean triunfar en el boxeo, es nunca bajar la guardia y ser disciplinado.

“La dedicación y la disciplina es la clave del éxito, el boxeo es muy bonito, mucha gente lo ve como un deporte violento, pero se necesita ser muy competitivo, hay veces que las cosas no salen como uno quiere, se gana, se pierde, pero tener la capacidad para levantarse de las situaciones adversas es lo principal”, finalizó.

This site is protected by WP-CopyRightPro